31.8.08


Esta tarde recordé los volantines. Cuando corría y giraba la cabeza intentando ver si de una vez el viento lo elevaba. El aroma de los primeros duraznos, astros redondos y pequeños refrescando la tarde. Y nosotros, niños que jugaban, mientras desde una radio lejana sonaba un partido de futbol. Era domingo, y el verano se anunciaba por los patios.

3 Comments:

Blogger Elena said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

2/9/08 11:34  
Blogger Elena said...

Si usted cuenta eso...
Yo me voy/detengo a pensar en lo difícil que se me hace/cía elevar un bobo-volantín, es que eso me pasa a mí por desequilibrada, y no entiendo cómo medir (bien) las cuartas y perforar (equidistante), y al final las colas no me resultan...
También está el asunto ese de ir a la Quinta de la tía, perderse entre los árboles y la maleza, que cuando maduraban de una vez los duraznos la Yenny haría mermelada...
Ñami

;)

2/9/08 11:41  
Blogger doble visión said...

no se lo que son los volantines, aunque lo imagino... pero este texto me encantó... breve pero rico.

beso
marcelo

2/9/08 15:23  

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