19.11.07

patrimonio

Cazadora de sueños (IV)

Paseo por la casa en ruinas
busco algún abrigo para mi padre
me ofrecen uno lleno de agujeros
tan rojo como las puertas que acabo de pintar
que no son rojas -alguien me aclara-
sino burdeos o granate o corinto
cómo voy a abrigar a mi padre
con ese abrigo lleno de agujeros y de ese color
miseria la que albergamos
le digo a los ojos negros de mi hermana
suplicante ella repite no hay otro
éstos son los tiempos que habitamos
sigo buscando dentro del burdel
un abrigo para mi padre que ya está viejo
cuyos ojos con ese tinte de mar
perdurarán más allá de su muerte.

Zulema Moret


(bajo las escaleras corriendo porque los garbanzos adentro de la olla hacen ese ruido de barco a vapor y pienso que estabas solo y en el suelo y nadie ahí para ayudarte -aunque en los últimos 50 años digas que no necesitas a nadie- en una pieza con una ventana que da no al patio ni a un jardín sino a un pasillo atestado de cajas y una parra afuera distraída -qué sabe de nosotros de ti de tus largas caminatas de antes tus alegrías tus iras en nuestra contra- te regala unos frutos que tampoco puedes llevarte a la boca y aquí sentada al pie de la escalera sin zapatos sin nada de nada cuando allá una mujer le grita a sus hijos y es revivir y revivir -siempre en un peldaño esperando que la hora de una vez pase - lloro y la olla en la cocina cascabelea un sonido de muelles abriéndose de mares que no se pueden navegar)


3 Comments:

Blogger kany said...

Yo recién estoy logrando que mi padre repare,arregle,me vea, me escuche y me abrigue un poquito.
besos

19/11/07 18:49  
Blogger Alvaro Magaña Tabilo said...

También pasa que papá se va para siempre hacia un vacío sin puertas, sin ecos. Un vacío que revive entre las dos y las cuatro de la mañana, en que el que fue la mano gigante, la seguridad, la risa, el beso de las buenas noches, vuelve a sonreirte, a abrazarte y a regañarte, vuelve replicado por una intricada combinación de chispazos dentro del craneo, llamado por el deseo imposible de que esté ahí, maldita sea, de nuevo con sus herramientas, su bastón, repartiendo caramelos a tus hijos, confirmando esa inútil sospecha de que la muerte no existe...

20/11/07 12:31  
Blogger metileno said...

que no, pues,
que abrigos rojos no son de padre,
que han de abrigarlo de abrazos
no más

20/11/07 14:18  

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