30.1.07

Última función

La música seguía sonando y le daba esa extraordinaria sensación de estar en otro mundo, como un sueño, la proyección en otra pantalla. La escasa gente huyó apenas aparecieron los créditos. Era cierto, estaba absolutamente sola en la sala. Sonrió. Le pareció una belleza ese momento, pleno y exuberante. Tal vez había ido porque la nostalgia comenzaba a tomarla de una mano y ella sólo quería un poco de magia, nada más. Una música que la perturbara, una historia irreal, ciertas luces y sombras, quién sabe. Mientras, las últimas letras desaparecían en vocablos hermosos, como en un texto de Kafka, piensa. Entonces mezcla, ex profeso, los tiempos verbales , sólo para confundirle y cautivar aún más su espíritu travieso, de Tom Sawyer femenino, arriba de una tabla en aguas revueltas y trágicamente seductoras. Bon voyage, murmura y se aleja del cine, cruzando la plaza a medio iluminar, donde un hombre duerme a la intemperie y sin embargo es verano, pero es un frío y ya es 30 de enero.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

siempre que salgo de un cine me siento en otro lugar, otro espacio, no dura mucho, pero sí lo suficiente.

30/1/07 09:52  
Anonymous Anónimo said...

Dos momentos en la experiencia del cine: al inicio, cuando se apaga la luz y hay un instante de oscuridad total (bueno: en los cines de antes y, afortunadamente, aún en el Cine Arte de Viña del Mar -que es un cine de antes) y el final, cuando los créditos, la música que acompaña el centrar la emoción, y ese sentimiento que queda y que "no dura mucho, pero sí lo suficiente".

30/1/07 20:32  
Anonymous Anónimo said...

well
es una historia
such a great tale
con subtítulos en blanquitas
y sin embargo es verano
igual sale un vaho de ese cuerpo ¿o estará medio muerto?

31/1/07 14:40  

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