22.1.07

Doble vía

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No sabes por qué, pero es una pulsión lacerante que se hace presente desde que te levantas. Vas, a lo largo del día, esquivándola, pero es insoslayable, a las nueve de la noche no puedes evitarla. Preparas todo lo necesario y con un ya vengo, cierras la puerta con suavidad e inhalas ese aire que se agolpa ahí, justo detrás de la puerta para que tú y nadie más que tú lo tomes en ese movimiento que será el principio de una travesía pequeña, teñida quizá, por una ingenuidad primigenia, casi infantil. Es la misma ciudad por la que entras y sales todos lo días, pero es esa llamada urgente que la ha de transformar, convirtiendo todo el paisaje en uno nuevo y viejo a la vez, uno que reconoces apenas te alejas. Allá los árboles se mecen , los que aún se conservan y no han cedido a las inmobiliarias, te siguen a donde vas, así de grande son sus copas, y te murmuran e incluso parecen cantarte, no los pájaros en sus ramas sino las hojas, silban y corean una melodía que te sabes de memoria pero no podías recordar, hasta ahora, cuando tus zapatos, unas sencillas hojotas, recorren esa superficie que no para de cambiar, como tu impronta. Hacia adelante buscas un punto, un nudo en medio del camino para girar y entrar nuevamente en el espacio donde también eres tú, sólo que tus pensamientos se adormecen cada tanto para no alterar el orden decantado de las cosas, y, como fieles perros, aguardan, hasta la próxima salida.

7 Comments:

Blogger Magda de los devastados said...

El arrullo del camino, me gustó, melancólico,lindo. Besos.

22/1/07 23:05  
Anonymous Anónimo said...

Dilema más viejo que el hilo negro, más repasado que pizarrón de campo. Dilema que habría que agarrarlo por todos lados y exponerlo como un foro panel, como un delphi al cual invitar a mentes ilustres y otras no tanto para escuchar lo que se ve desde las infinitas esquinas de este poliedro que le pusimos universo, o multiverso como decían el otro día. Creer en la realidad, descreer de ella, relativizar el negro del color negro, asumir que las ondas electromagnéticas y el espectro visual, que la materia oscura y los hoyos negros y que el tiempo son puros acuerdos arbitrarios, pañitos de cocina para esconder las ensaladas, los arrollados, las eyaculaciones y los vómitos, pañitos de cocina bordados con hilos de color, con palabras y anclas cuyo sentido original muchas veces carece de toda relación con la vivencia cotidiana, con la también arbitraria certeza de que estamos en un aquí y un ahora.

23/1/07 00:43  
Anonymous Anónimo said...

Las luchas con nuestros universos literarios, pequeñas batallas diarias que se resuelven de muy distintas y distantes maneras de forma casi cotidana. Yo libro cada día la misma batalla de siempre, colocar las cosas en el lugar exacto que corresponde, en el interior de mi mundo de palabras.
Te invito a que eches un vistazo a mis blogs, el universo literario allí descrito es siempre el mismo, pero siempre cambiante.
Espero que te gusten.
Un saludo,
http://www.enunblog.com/Aguirre
http://territoriocervantes.blogspot.com

23/1/07 05:46  
Anonymous Anónimo said...

oye ya, quiero preguntarte más cosas.

alguna edición tuya circula por las librerías nacionales?

25/1/07 06:27  
Blogger Cpunto said...

me honra con la pregunta, pero no, eso no existe todavía,

25/1/07 08:59  
Blogger gonzalo said...

los árboles van quedándose en el alma.

26/1/07 10:11  
Anonymous Anónimo said...

ah, quizás debería.




suerte

29/1/07 18:12  

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