28.3.06

Sueños de comensal.

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Ouroboros

Tony es algo loco, ya lo sé. También sé que por ese motivo gusta tanto a las mujeres, además claro, está su soberano físico y la voz. La voz de Tony es para soñar, para dejarse envolver por ella y no abrir los ojos y no saber dónde se está parada. Da lo mismo si cocina o no. Aunque la verdad algo sucede cuando amasa o mezcla las hojas de lechuga con las manos. Uno entreabre la boca y el pensamiento repasa con lentitud los labios y la sensación reverbera hasta en los dedos de los pies. Lo observo cada tanto y me conmueve, como los niños vietnamitas que se le acercaban por montones a pedirle plata. Es un niño más que disfruta y juega todo el tiempo. También me seduce solo mirarlo, cuando se sienta a probar todas esas chucherías que se lleva a la boca. Samptais rellenos de jengibre , wei weis bañados en caldo picante de pescado, o rub-bols fritos en aceite de maní. Tiene un rostro que, luego de haberlo visto, no se olvida más. Y esa forma, cuando le da por hablar de todo y de nada, cuando describe a mil las sensaciones que le van pasando por encima con los olores, las texturas, los espíritus de las especias y hierbas, las escenas de los bicitaxis que recorren las húmedas calles y van a parar al libro que tiene en la cabeza. O como esa vez, cuando escribía en su libreta, mientras esperábamos que Sun-li fuera a recogernos para ir al restaurant donde la especialidad era el corazón de serpiente. Entonces siento que me enamoro de Tony, pero es una instantaneidad, luego se me pasa, cuando dejo de verlo, cuando se va lejos y no lo puedo seguir porque también hay otras cosas por hacer, mucho que corregir y leer, y esa vez con Linares, aún debíamos recorrer tres restaurantes más en Ho Chi Minh hasta la mañana siguiente. Y esperamos y nada, y él escribía y escribía. ¿Alguna receta nueva?, pregunté. Se rió y contestó que no, que era para el libro del restaurant en Nueva York. A pesar de la bella sonrisa regalada me sentí torpe por la pregunta. Yo sabía que había publicado dos libros de ficción y por ningún motivo quería que pensara que no me había informado de sus otras actividades. Pero a él no pareció importarle, luego, aburrido de esperar de pie tomó asiento en la cuneta. El calor comenzó a marearnos y él se quedó en la sudadera negra. El tatuaje que había querido mirar desde que lo ví en el hotel, hacía dos días, asomaba por su hombro izquierdo. Sólo para probar, aclaró. Un círculo formado por una serpiente. Ouroboros, dijo, con esa voz que hacía vibrar tímpanos y piernas. Eddy me convenció el año pasado en Kuala Lumpur.... Un desabrido wow... fue lo único que salió de mi boca. En ese momento me pareció el tatuaje más bello y quizá fue el calor, pero tuve una alucinación y creí ver que la serpiente se movía. Por fin nuestro guía apareció y partimos.
La extrañeza y variedad de platos con animales, muchos de ellos en plena extinción, provocó en mi un mareo obligándome a salir varias veces del restaurant. Finalmente, terminamos con el asunto del corazón de víbora aplastado dentro de una copa de vino de arroz. ¡Para la virilidad!, exclamó Sun-li con la cara llena de risa y picardía. Tony lo bebió al seco. Ví, boquiabierta, cómo el minúsculo órgano desaparecía tras los labios carnosos de mi entrevistado. A mi me bastó con el vino , sin el corazón, y debo decir que fue santo remedio para el mareo. Al rato, Tony y yo nos besábamos, completamente borrachos, detrás de unas palmeras mientras el resto saboreaba rarezas de nombres impronunciables. Regresamos al hotel y me quedé en su habitación. Caímos en un nuevo trance amoroso. La serpiente, dijo. Benditas víboras, murmuré, succionando el tatuaje como si fuera un reptil que cobraba vida, y en cierta forma así lo era. El bullicio, dijo, mientras exhalaba una larga bocanada de humo, luego, tendidos en la alfombra de su majestuosa habitación cinco estrellas. El no saber. El no entender. Los aromas mezclados. Las caras. Los lenguajes extraños... El miedo, agregué yo. También , dijo él, girando su cabeza hacia mi, ofreciéndome una sonrisa, de esas que quedan estampadas en el ojo para siempre. Más tarde nos quedamos mirando el techo largo rato. Tenía un fresco que revelaba animales en medio de una selva. Parecíamos estar en medio de los felinos, mientras nuestras piernas entrelazadas se frotaban suavemente. Acariciamos la alfombra y pensamos llevárnosla en una suerte de cachipún, pero caímos en que los dos éramos alérgicos. Ese mismo día terminamos la entrevista para el canal, que sería la primera de varias.
Regresé a Buenos Aires con una sensación de extraño vacío, como si las palabras que tenía que decir se hubieran quedado flotando, o peor, vagaran sumergidas en la bahía de Halong esperando por su propio dueño. Algo me tiraba del brazo y, sin embargo, no quería volver la cabeza. Con Linares hicimos un pacto, yo no contaría sus aventuras con las chicas del hotel en Hanoi enfrente de Flavia, su novia, y él jamás comentaría mi escapada detrás del restaurant con el chef Bourdain.
Al mes siguiente recibí un pequeño paquete. Lo abrí, era un libro de cocina.
Anthony Bourdain´s Les Halles Cookbook.
En la primera página decía, escrito a puño: para C, la magia de las serpientes.
De vuelta en Santiago, fuí al paseo Las Palmas y en el local de Kobayashi me tatué una víbora en la nalga izquierda. Cuando la acaricio por las noches los sueños resultan dulces y delicadamente aromatizados a lemon grass y jengibre, como en una degustación permanente. El Ouroboros había despertado.

14 Comments:

Blogger nadie said...

El Ouroboros -infinito- el signo de los holistas, como esta historia que sucede en Hanoi al mismo tiempo que en Baires o en una calle de Providencia y comes el corazón -o no- de la víbora, pero por fin la sensualidad, el sexo como universo y luego en soledad, en la mitad de la cama, nuevamente comes -o no-, degustas el sabor primitivo de los placeres que ocurren al mismo tiempo en cientos de lugares del mundo o de tu cuerpo. Lindo relato.

30/3/06 07:41  
Blogger s.astorga said...

Que versátil es ud.

30/3/06 09:13  
Blogger Cpunto said...

tan cierto querida nadie, que abro los ojos y los cierro y ya hay en ese mínimo fragmento una tremenda historia, tan larga que parece uno va a ahogarse en ella pero emerges y respiras y partes otra vez,
aunque esto fue una volada , si naciera nuevamente viviría adentro de una cocina, en octay, eso sí,

besos,

30/3/06 10:52  
Anonymous Anónimo said...

Antojos exuberantes de sueños desconocidos. Tu boca saborea manjares de magia y ritmo de besos y caricias. La lengua lame una piel cubierta de aventuras... inspirador
Soledad

30/3/06 11:50  
Blogger Elisa de Cremona said...

las voces son siempre una espada apetecible, decía la Dulce María Loynaz... y yo también le creo eso.
un beso

30/3/06 11:55  
Blogger Magda de los devastados said...

Brindis por la serpiente y por las aventuras de C.
Besos.

30/3/06 21:56  
Blogger Roberto said...

Qué hermosa historia.
Tu beso, succionando el tatuaje, es maravilloso.
Tal vez la nueva serpiente, la tuya, reencuentre a la otra, alguna vez.

31/3/06 00:52  
Blogger zzzz said...

redondo, no sólo circular, la mejor palabra que se me ocurre, como marfiles, manzanas, exquisito dominio del oficio este que es cocinar un universo...

31/3/06 21:36  
Blogger De paso said...

Pues en Puerto Octay yo me perdería por tu cocina buscando en mi lengua la delicia de tus palabras.
Comentaba con un amigo que una novela tuya sería seguramente una maravilla. Pues ahora lo afirmo.
Me llevaste de paseo por Bowles. Mil gracias.
Yo te puedo cuidar el huerto y tú me lees tus letras antes de dormir, a cualquier hora...
;)

2/4/06 08:29  
Blogger IVAN said...

Loados los rincones humanos que nos permiten soñar y fantasear. Que bello ver agarrarse a la vida a los demas. Y tatuar el corazón y alquilarlo o venderlo en parcelitas.

2/4/06 19:01  
Blogger galo jé said...

wow, nena. Usté no tiene escrúpulos en mandarnos a viajar por el mundo, seducirnos con sus imágenes y después de todo devolvernos al mismo sitio, frente a un escritorio, a la pantalla de un computador.

sE agradece en todo caso.

Besos.

4/4/06 17:15  
Blogger frank said...

c punto abre el cajón
saca el mantel doblado
y lo extiende frente a nosotros
maravilloso floreado de orquídeas
pintado a mano por sabios de la naturaleza
decorado por monjes kamasútricos
y cubre nuestra mesa
en promesa de platos increíbles

gracias

5/4/06 00:10  
Anonymous Anónimo said...

Sueña...
Sueña...
Sueña...

Perfecto...?

28/4/06 21:49  
Blogger mademoiselle_x said...

C. anonima C. hojeo tus virtuales paginas y mientras leia esto vea su cara, claro el ya es famoso en "nuestro" pais, dijo que el pisco sour, los completos non- sense, creo que dijo que las prietas eran interesantes. Ficcion o realidad la escena...mi admiracion C. Ya no se si pasas por aqui, pero eres uno de mis seres anonimos predilectos, seria lindo encontrar en un cafe y reconocerte..... Slds Jo

4/10/13 14:12  

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