23.12.05

Viaje

Lo miras porque siempre te quedan atravesados en la frente. El hombre sentado en la banquita de concreto afuera de un hospital mientras compras cigarros. La piel pegada al hueso, oscura, las órbitas profundas, dos túneles de tiempo: para allá vas. Apoya la cabeza con sus manos y parece no estar ahí, las piernas flectadas semiabiertas, las extremidades de un títere abandonado después de una función. Zapatos sin lustre, pantalones gastados de un color que jamás podrías decir, es este o ese. Pasa el auto, el taxi, la ambulancia, él apenas hace un gesto con la mandíbula hacia un lado y tú mirando porque cómo no has de quedarte ahí viéndole los ojos de otro mundo, hacia adentro, volcados en otro, incluso en esa que anda levantada, el que acaba de cruzar, la que compra cigarrillos afuera del General. Giras sobre tus pies y dices que mejor que no, que te vas derechito a tu lugar, a sentarte en la banca que te espera al lado de los muertos más vivos que nunca, que ya nadie los viene a visitar a esta hora con el sol a las dos de la tarde, cuando arde la cabeza, cuando la boca cansada de hablar con tantas voces ya no balbucea, apenas exhala un aire contaminado, y con esfuerzo exclama un hola a ese quiltro que te sigue con la cabeza baja, con un pellejo de kilómetros encima, a ver si lo miras, si lo acompañas despreocupadamente hasta los mauseleos brillando como soles y los nichos más bellos y tristes, más llenos de colores con las flores plásticas derretidas armoniosamente, mueve la cola que te hace sonreir y decir , hay siempre algo peor que uno... y bajo un ciruelo de cien años quizá, te sientas y llevas lentamente, sin querer, las manos a la cabeza, y entreabres las piernas que parecen las de un muñeco de trapo, esa pepona en la casa de antes, esa que te hacía dormir con el sueño más pesado, más que las pesadillas a los siete.... pasa una gente tras un cajón, enterrados en sus barbillas, susurrando esa música foránea que nadie entiende, y te preguntas, qué hacen tan solas las manos enredándose en el suelo, por el cuerpo las mismas hormigas que del jardín pasean por los pies, qué lindo sería si cantaran .... miras a tu cómplice echado junto a ti, conoce la escena de memoria, las flores que entre salto y salto van cayendo y se desarman, un caminito de pétalos ha quedado para contemplar y no olvidarse, y no dejar así como si nada, que esta hora del día tiene un silencio que se mete en cada rincón y te hace maravillar, rebálsate de amor te dijeron.... mientras allá almuerzan, escriben cartas, cruzan calles, extienden recetas, se reinventan la vida apenas pero con ganas.... tú ahí te conviertes en el hombre del banco de cemento, con tus órbitas de túneles, hace tres, cuatro minutos, tu pequeña eternidad.

8 Comments:

Blogger metileno said...

si uno, por un solo segundo, pudiera rescatar la mitad de lo que usted arrebata en cada fotografía, tendría que agradecer hasta quedar sin palabras,
así estoy,
aquí,
bien mudo,
mirando casi en cámara lenta,
los pétalos cayendo mansamente sobre el asfalto
y el corazón hecho un nudo
que ni le explico

24/12/05 01:26  
Blogger Nico Rivas said...

Me llevas, en un viaje inevitable. Tanta imagen, y recuerdas, y vida, tal carrera de palabras, nauseas. Eres una sobredosis de la droga que es el leer.

Un abrazo.

24/12/05 01:36  
Blogger Alan's psychedelic breakfast said...

Tanto tiempo sin pasearme por estas vueltas... como siempre encuentro algo.

Gracias.

24/12/05 03:38  
Blogger Magda de los devastados said...

Besos C., y un abrazo de navidad, que estés bien, cariños, el regalo quedó en mi blog.

24/12/05 19:01  
Blogger Lino Solís de Ovando G. said...

Qué bueno es leerte después de un tiempo de distancia.

27/12/05 16:11  
Blogger Elisa de Cremona said...

hola señorita C, por fin aquí!!
y te dejo este saludo lleno de gracia chilena.
Un beso

28/12/05 10:35  
Blogger Roberto said...

felices fiestas desde España
robert

30/12/05 09:35  
Blogger galo jé said...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

30/12/05 12:53  

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